domingo, 31 de enero de 2010

Bichines

A mi bichín le falta un ojo, lo llevo en el bolsillo.

Al tuyo le faltan los dos. Pero el sabe como volvérselos a pintar.

Es un bichín más grande y ya sabe que los ojos se pierden y se recuperan así como así.

El mío ni sabe como arreglarse. Intenta aprender mientras mira con uno solo.

Es un poco torpe. Le falta mucho por aprender. Le esta poniendo empeño.

Tiene mucho miedo de perder los dos otra vez.

(Ya se vienen las fotos de los bichines!!! Paciencia)

2 comentarios:

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  2. El bichin se apega a su ojo.
    Vive pensando "es el unico que me queda.. y encima veo a medias.. pobre de mi!".

    El otro bichin, no sabía que iba a pasar si perdía sus ojos, tenía miedo. Mucho miedo.
    Pero hizo lo que todo bichín debe hacer, y es dar su vida, en un juego.
    Siendo tirado de mano en mano, soportando la presión y brillando a dos colores, mientras se divierten dos seres aislados en cuarentena, tomando Tamiflu.

    Y ahí en medio de ese juego, se pincho. Y se desinfló. Perdío sus dos ojos, y sólo en ese momento, emprendió la campaña de obtener unos nuevos ojos. Y lo logró, y sólo ahí ya no temió perder sus ojos, al punto de que al perderlos nuevamente, ya no le interesó recuperarlos.

    Y así, flacuchento y sin ojos, y sin sonrisa, sin su antigua gloria de bichín expuesto en la peatonal, codiciado por tanto niño.
    Siguió su destino de bichín, y les dió cariño y risas a los dos seres.
    Y se quedó con uno, salió a conocer el mundo, la Facultad, el trabajo, otra provincia, y fue el consuelo muchas veces, de nervios estúpidos, o de miedos, a perderse entre la gente.

    Fue mucho más de lo que cualquier bichín pudo ser.
    No sólo fue gloria, sino que se la dió a los demás.

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